El lagarto
Comienza.
Observa los murmullos atropellados
del bosque, de su casa.
Escucha la humedad verde
el calor plomo del verano
el olor a sol.
Aplaza las prisas ciegas
sus latidos de arañas
esa infinita lluvia.
Él está a la espera, paciente
con su piel aguacate y sus garras de dragón
con esos ojillos secos y una eterna cola.
Cuando hayas visto moverse su sombra
recoge con cuidado un poco del barro
que llevas dentro.
Dibuja con tu yema
el recuerdo de aquél verano
de la humedad a sol
del olor esmeralda
de su llamarada.
Entonces, siente.
Una vez hayas hecho tuyo
esos susurros aterciopelados
el lagarto, amansado
aparecerá en tu cuadro.
Tocará tus silencios y sus huellas
rasgará cuerdas olvidadas
apretará teclas, engranajes, artefactos.
Encenderá finalmente ese fuego
que llevas, adentro
disecado.
@Melhinda_H 2018.
Verso Libre.
